Blog Tabakalera

Cubo blanco con mucha personalidad

26-03-2019 12:40

Cubo blanco con mucha personalidad

Entre los/as expertos/as en arte contemporáneo, hay quien opina que a la hora de enfrentarse a leer las obras de arte es importante poner el foco en la historia de las exposiciones. Subrayan que es pertinente actualizar el discurso del arte contemporáneo a través de las exposiciones, no solo como espacio de presentación, sino también como herramienta en la que se proyectan las ideas sobre la producción artística y su recepción. Las exposiciones posibilitan que más allá de la relación obra-espectador, unas obras se relaciones con otras, creen discursos a su alrededor y posibiliten múltiples apreciaciones sobre lo que puede ser arte. 

En este sentido, resulta interesante detenerse a ver dónde y cómo se han presentado las obras de arte históricamente. Desde las cabinas de curiosidades de los siglos XVI-XVIII, pasando a los grandes salones del París del siglo XIX y acabando en los white cube [cubo blanco] que se pusieron de actualidad a finales del siglo pasado, se puede trazar un recorrido más o menos generalista. El cubo blanco ha tenido muchos detractores, quienes opinaban que las paredes blancas y asépticas de estos contenedores de arte no ayudaban a la compresión de las obras, ni tampoco a relacionarlas entre sí, ya que esterilizaban cualquier discurso posible.

img_20190318_121413_642_0.jpg

El próximo abril abrimos un nuevo espacio expositivo en Tabakalera, un espacio renovado y amplio que mantiene la estética y fuerte personalidad de la antigua fábrica de tabacos. El espacio es blanco, así son tanto sus paredes como su techo, y este color crea bonitos contrastes con la piedra de arenisca que todavía mantiene el edificio original. Nada más cruzar la puerta de entrada, nos encontramos con un amplio hall que tiene tres altas ventanas desde donde se ve una de las torres de la catedral del Buen Pastor. Estando aquí, vemos cómo se despliegan a ambos lados de la sala, dos grandes naves de casi 30 metros de longitud, diáfanas, simétricas, luminosas. Al final de estas naves, tenemos dos habitáculos de tamaño más reducido con puertas que dan a la parte exterior, a las vías de tren, y donde se puede observar el ir y venir de los trenes. Con cierta curiosidad y aprovechando el silencio que otorga el vacío de este lugar, recorro con grandes zancadas la sala de una punta a la otra: son 125 zancadas, casi 1000 metros cuadrados de espacio expositivo salpicado con 18 ventanas que hacen que la ciudad de cuele en la sala.

A partir de finales de marzo, estas paredes se irán cubriendo de dibujos y partituras de la artista Esther Ferrer. El suelo pulido se irá tapando parcialmente con cenefas de color azul y verde y crearemos un espacio donde poder activar y recrear las acciones y performances que han sido icónicas en la trayectoria artística de la artista donostiarra. Poco a poco iremos llenando este espacio de formas y colores, de maquetas y dibujos que son resultado de los ejercicios matemáticos que Esther Ferrer convierte en formas plásticas, y lo haremos, además, en perfecta sintonía con el espacio, adecuando el discurso, sus formas y caracteres a este lugar con historia.

Por lo tanto, solo nos queda invitaros el próximo 5 de abril a visitar la exposición de Esther Ferrer en la nueva sala de exposiciones de Tabakalera.

 

Jone Alaitz Uriarte

Coordinadora de exposiciones de Tabakalera

Deja un comentario