Blog Tabakalera

Eloy & Rosa

31-10-2018 11:46

Eloy & Rosa

Era la primera vez que Kutxa Kultur Artegunea y la sala de exposiciones de Tabakalera cruzaban sus exposiciones y realizaban una visita conjunta. La exposición dedicada al cineasta Eloy de la Iglesia y la muestra de la artista Rosa Barba, tan diversas entre sí, querían ser contadas a través de una misma visita. Todo un reto. Se pensó que la mirada de las artistas y cineastas locales Itziar Orbegozo y Tamara García ofrecería esa mirada bonus track que estábamos buscando. Y así fue. Las artistas, convertidas en narradoras, nos invitaron a adentrarnos en ambas exposiciones, sus obras y narrativas, desde otro lugar, diría que más cercano y subjetivo, con un ritmo lento y un tono cálido. Una experiencia que rompe con la clásica visita guiada y abre un sinfín de puertas para que el visitante conecte con las muestras desde su propia experiencia personal. 

 

La visita comenzó con la exposición Oscuro objeto de deseo de Eloy de la Iglesia, muestra en la que las grandes fotografías dan cuenta de la amplia filmografía del cineasta vasco. Los primeros planos de los actores, los espacios habitados de las películas, las miradas de deseo de los protagonistas se entremezclaban con la suave voz de Itziar que repetía el comienzo de una frase casi a modo de mantra: “Me acuerdo de…”. Al principio, intento buscar la conexión entre lo que dice Itziar y las fotografías que tengo delante, busco en las cartelas, en los títulos de las obras, pero al poco me doy cuenta de que no, que lo que nos proponen Itziar y Tamara es una invitación a dejarse llevar, a que su voz funcione casi como una banda sonora, relatos que complementan lo que estamos viendo. "Me acuerdo de que ya era tarde para no enamorarme de ti". Estoy delante de una fotografía de la película Una gota de sangre para morir amando.

 

Drawn by the Pulse era la muestra de Rosa Barba, un proyecto en el que el cine -esa unión entre luz e imagen- y la astronomía se fusionaban convirtiendo el espacio expositivo en una calibrada orquesta donde haces de luz atravesaban la sala para convertirse en imagen en movimiento y los proyectores no dejaban de emitir ruido. “¿Estoy dentro de la película? ¿Estoy dentro del paisaje de tus películas?” nos preguntaba Tamara, a la vez que las sombras de nuestros cuerpos iban pasando por las pantallas.

Los dos vídeos de la segunda sala de exposiciones, invitaban a sentarse y disfrutar de las imágenes donde reinaba el silencio y la quietud, donde parecía no pasar nada. Itziar quebraba la neutralidad de estas dos obras narrando un pasaje de la conocida novela Habitación Propia, donde la escritora inglesa describe con todo lujo de detalles un suculento manjar a base de pato, perdices, lenguados y salas varias. ¿Qué hace Virginia Woolf en medio de la exposición de Rosa Barba? No tengo ni idea, pero os diré que la combinación funcionaba a la perfección.

 

A veces es bonito no entender del todo las cosas y aventurarse a crear nuestra propias conexiones y relatos. Tamara e Itziar acertaron ofreciéndonos una visita en la que primó lo poético y la ficción contada en primera persona.

 

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