24-10-2017 15:40

Hardware libre en un laboratorio ciudadano

Ya no hace falta hablar de la relevancia del software libre en casi cualquier ámbito. Desde la infraestructura que mueve Internet hasta las grandes superproducciones de Hollywood se apoyan (o están completamente basadas en) software libre. Hemos visto en los últimos 20 años cómo varios proyectos de aficionados, despreciados por la gran industria, han pasado a liderar tecnológicamente varios sectores industriales, siendo Linux [1] uno de sus mejores ejemplos, ejecutándose en el 70% de los servidores de Internet, en el 99% de los superordenadores, y en el 90% de los teléfonos móviles como su derivado Android. Otros proyectos de software libre también son líderes en sus respectivos nichos y cada vez más empresas e instituciones están optando por desarrollar y publicar su código como software libre por las ventajas que les ofrece gracias a la mayor implicación de sus consumidores en los proyectos, a poder contar con el código de otros proyectos de software libre y no tener que partir de cero (con el ahorro de tiempo e inversión que ello conlleva), y con una mejor gestión  en campos como la seguridad informática, al poder contar con parches y mejoras externas y avaladas por una enorme comunidad de expertos.

 

Microprocesador de diseño abierto

 

En el ámbito de los laboratorios ciudadanos como Hirikilabs el software libre es una apuesta. En un entorno en que se habla de un acercamiento crítico a la tecnología, de aprender haciendo, y de compartir conocimiento, el software libre es un aliado natural. Mucha de la ética inicial de la que nació el software libre (libertad para usar, estudiar, modificar y compartir),  se comparte con los modos de hacer del laboratorio, y la disponibilidad universal de estos programas, hace que compartir no tenga que pasar por el pago de costosas licencias o, en muchos casos, por la piratería de ciertos programas. Por ello, Hirikilabs apuesta por el software de creación libre aunque en muchos casos no esté a la par de características a sus contrapartidas comerciales y haya que poner un poco más de trabajo en la creación. El poder usar estas herramientas de forma gratuita (evitando condicionar a terceros a la hora de compartir tu trabajo) y, en muchos casos, poder modificarlas y adaptarlas a cada proyecto en particular, tiene una relevancia que no se puede olvidar por mucho que alguna otra herramienta nos haga la vida un poco más fácil.

Y ahora, en los últimos años, estamos asistiendo al nacimiento y popularización del hardware libre, la contrapartida física del software. No es casualidad.

Hace un par de décadas, los costes de fabricar hardware (entendiendo por hardware en este caso, circuitos electrónicos y piezas mecánicas), aunque ya se habían reducido en gran medida con la fabricación en Asia, todavía sólo estaban al alcance de, como mínimo, empresas con algo de solvencia económica. Pero varias cosas han cambiado en los últimos años. Por un lado con la popularidad de Internet se ha abierto la posibilidad de contacto directo entre fabricante y cliente final, muchas veces de manera automatizada mediante aplicaciones web específicas en las que puedes subir un diseño que llega directamente a las máquinas del fabricante. Y por otro lado, gracias a la popularidad de las máquinas CNC [2] en todos los procesos productivos, llega también de la posibilidad de plantear tiradas de pocas unidades (incluso de una unidad), ya que no hay que cambiar líneas enteras de producción para el nuevo producto. La máquina CNC simplemente fabrica el nuevo diseño que le ha llegado de manera digital e inmediatamente después puede fabricar otro distinto. Con todo esto, cada vez más aficionados están empezando a producir miles de diseños, útiles o no, innovadores o similares a algo ya existente, pero que está empezando a crear ese ecosistema de diseños utilizables y modificables por cualquiera que llevó al software libre a su puesto de relevancia actual.

En un entorno de laboratorio ciudadano como Hirikilabs el potencial del hardware libre es claro. Al igual que en su homólogo de bits, las herramientas creativas físicas, como por ejemplo las máquinas de un laboratorio de fabricación digital, ganarían en versatilidad, en compatibilidad y podrían ser mejoradas y actualizadas más tiempo. No es algo descabellado ni lejano. De hecho, en muchos laboratorios como Hirikilabs, podemos encontrar herramientas de hardware libre funcionando a pleno rendimiento como, por ejemplo, las Impresoras 3D Ultimaker [3]. No sólo el fabricante lanza actualizaciones y mejoras para estas máquinas de diseño abierto sino que, gracias a su apertura, muchos propietarios de las mismas diseñan y fabrican mejoras para estas impresoras. Sólo hay que buscar en repositorios como Thingiverse [4] o Youmagine [5] y ver infinidad de complementos, mejoras y piezas de repuesto para las máquinas que puede fabricar uno mismo. Además, al usar estándares abiertos, podemos controlar la impresora con programas diferentes al del fabricante, por si quisiéramos probar procesos diferentes o simplemente por cuestiones de gusto.

En otros ámbitos, estamos viendo aparecer proyectos similares. Cortadoras láser, fresadoras CNC, multitud de plataformas de computación física (como Arduino[6])… todas ellas ya ampliamente usadas por “makers” y pequeñas empresas, por lo que entornos como un laboratorio ciudadano podrían ser su hogar natural.

Pero el hardware libre no es completamente libre (de momento). Aunque los diseños de los circuitos y de las piezas que componen un proyecto estén liberadas bajo licencia libre, normalmente su fabricación física depende de componentes de terceros; microprocesadores, chips de memoria, chips de comunicaciones, etc. Por lo menos hasta ahora. Como en la época anterior al software libre, en que los ordenadores sólo estaban disponibles en grandes empresas y universidades, los medios de producción de semiconductores (la base de los circuitos integrados), sólo son accesibles con una gran inversión de capital, fuera del alcance de aficionados particulares. Pero esto también está empezando a cambiar, y los aficionados están preparados para ello.

Ya hace tiempo, numerosos entusiastas diseñan microprocesadores y circuitos integrados de todo tipo por afición. Hasta hace poco sólo diseñaban y simulaban los diseños virtualmente en el ordenador, ya que era imposible fabricarlos. Hace un tiempo, ya pudieron empezar a probarlos físicamente gracias a la lógica programable, una especie de circuitos integrados llenos de piezas básicas de lógica digital, que podemos conectar al gusto para formar circuitos complejos, algo así como un juego de Lego electrónico. Y ahora, algunas empresas se empiezan a plantear servicios de integración de chips “a la carta”, en que puedes enviar tu diseño y fabricar tu circuito integrado en tiradas muy pequeñas gracias al hecho de juntar a muchos pequeños diseños en una tirada mayor usando, cómo no, Internet para contactar directamente con los clientes finales.

Incluso ya hay empresas, como SiFive Inc[7], que comercializan microprocesadores completamente libres, de cuyo diseño interno puedes disponer con una licencia abierta, y si acaso tuvieras las capacidades económicas y técnicas, modificarlos y adaptarlos para lo que necesites.

Qué relevancia tomará el hardware libre en la gran industria, reticente a adoptar ideas nuevas y obsesionada con la protección de la propiedad intelectual, todavía está por ver, pero el paralelismo con el software libre está claro, y las ventajas en muchos ámbitos amplias Sólo nos queda dejar hacer al tiempo y apostar por su uso y divulgación cuanto esté en nuestra mano.

 

David Pello
Colaborador de Hirikilabs

 

[2]     Computer Numerical Control, Control numérico por ordenador

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