Blog Tabakalera
15-02-2018 09:55

Pasos en la oscuridad

Léah Lazonick. Movimenti della luna D'Oro

 

La cultura aglutina todo aquello que es comunicable, cualesquiera que sean sus formas y símbolos. Su característica principal consiste en ser una herencia que se crea y transmite de generación en generación a partir de una comunicación no filogenética. Se trata de un ejercicio en el que los participantes se configuran como resultado de su propia actividad. Costumbres, lenguaje, hábitos, tradiciones, pero también tecnologías, técnicas e idearios que heredamos como forma de continuidad de una praxis que instituye lo social.

La segunda edición de La Gran Conversación, celebrada el día 10 de febrero, sirve como punto de arranque a un proyecto de largo recorrido llamado Ariketak: La segunda respiración. Una propuesta que toma el ejercicio como objeto de estudio, entendido como un conjunto de procedimientos que contienen, para quien los lleva a cabo, el objetivo de mejorar. Esta iniciativa dará forma a distintos ciclos de conferencias, seminarios, exposiciones y programas de cine y música que se desarrollarán a lo largo de los próximos meses en Tabakalera. Durante las casi 12 horas que duró La Gran Conversación, asistimos de la mano de los invitados a un gran número de propuestas, debates, ruegos, preguntas y acciones que implicaban una fuerte presencia del cuerpo.

Algunos investigadores afirman que previo al nacimiento de la escritura de la historia, incluso antes de lograr dominar el fuego, el viajero primitivo pudo andar a oscuras por la tierra gracias a que desarrolló una extraordinaria capacidad para orientarse mirando al cielo. Es curioso pensar que fuera algo tan lejano como las constelaciones de estrellas lo que permitió regular lo más cercano e inmediato, como es el simple ejercicio de caminar por la tierra. Aunque, si lo pensamos detenidamente, esta toma de distancia, este mirar lo que nos rodea desde otro ángulo, bien podría ser lo que subyace en esas otras operaciones que acordamos reunir bajo los nombres de arte, literatura o filosofía. Esas figuras lejanas, estrellas frías rodeadas por el vacío y unidas por el hilo de la mirada fueron determinantes para pensar en la capacidad humana para construir imágenes compartidas.

La Gran Conversación planteó un ejercicio que dio como resultado una de esas constelaciones. Aunque, más que estrellas frías y distantes, las voces que lo hicieron posible fueron afines y coloridas. Una polifonía de voces o una conspiración (no olvidemos que en su sentido etimológico significa respirar juntos) en la que palabras y acciones sugieren pistas para comenzar un recorrido abierto e inesperado.

Mila esker guztioi!

 

Oier Etxeberria
Responsable de proyectos artísticos de Tabakalera

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