Blog Tabakalera
02-10-2018 11:45

Un espacio entre el lugar de las preguntas y el de las respuestas

Impulsada por la Diputación Foral de Gipuzkoa, Elías Querejeta Zine Eskola nace en esta casa. Este es su lugar de nacimiento: Tabakalera, la antigua fábrica de tabacos de Donostia, convertida en el año 2015 en Centro Internacional de Cultura Contemporánea. Este lugar le otorga su identidad y su razón de ser. Aquí despliega también toda su singularidad.

Bajo el tejado de este edificio trabajan desde hace tres años la Filmoteca Vasca, el Festival de San Sebastián y el Proyecto Cultural de Tabakalera, además de otros agentes culturales. Durante este tiempo, cohabitar este edificio ha estimulado el diálogo y la interconexión constante de estas instituciones que abordan el hecho cinematográfico en toda su complejidad. Conjuntamente, van componiendo día a día un relato poliédrico y unitario sobre las imágenes y los sonidos: una historia del cine en permanente escritura, un cine sin fin, un museo vivo del cine.

Pero la actividad conjunta de estas instituciones va mucho más allá de la pantalla. En esta casa trabajan programadores, artistas, críticos, comisarios, gestores de archivo, mediadores culturales, restauradores fílmicos, cineastas… Tanto el Festival como Filmoteca atesoran un saber acumulado durante décadas (el Festival durante 66 años, Filmoteca durante 40), un saber que forma parte también de patrimonio profesional del cine vasco. Tabakalera es un muestrario vivo de las formas contemporáneas de recepción-percepción-resistencia-producción del cine: como archivo, como galería, como sala oscura, como festival, como residencia artística… ahora también y de manera natural como escuela, como centro de investigación y pensamiento, práctica experimental e innovación pedagógica en torno al cine.

De la visión del cine de esta casa emana, por tanto, Elías Querejeta Zine Eskola, la escuela de los tres tiempos del cine. De ella se deriva también su estructura académica en tres especialidades centradas respectivamente en la Preservación y Archivo fílmicos, en la Curaduría y programación audiovisual y en la Creación cinematográfica. Además, un cuarto departamento impulsa transversalmente la actividad investigadora en cada una de las áreas mencionadas.

La sede de EQZE está en la planta baja del edificio. Con todo el poder simbólico de este emplazamiento, desde allí se expande su actividad por toda la casa. Solo unos peldaños separan el mundo amateur del profesional. Solo unos metros distancian el saber acumulado del primer asombro. Y a la inversa. Las mismas escaleras que llevan a las certezas de la profesión, sirven para descender al cuestionamiento de los jóvenes cineastas. Y así, el propio edificio va imponiendo también una metodología pedagógica. Todo sucede con la naturalidad de subir y bajar unos tramos de escalera. Empleando los términos de Walter Gropius, fundador de la Bauhaus, en esta escuela apenas hay distinción entre el aula y “el taller”, entre el lugar de exploración y el lugar de trabajo, entre el lugar de las preguntas y el de las respuestas.

Todos estos argumentos hacen que esta escuela aparezca como un proyecto innovador y único a nivel internacional. Por todo lo dicho se entenderá, además, que EQZE no nazca como una escuela para hacer películas, simplemente, sino como una escuela de cine, del CINE, en toda su complejidad.

El artista vasco Jorge Oteiza escribió hace cincuenta años algo que, a mi modo de ver, es oportuno recordar hoy en día: “Seguimos concibiendo la educación como plan técnico de oficios, en estrechos recintos de un saber particular o de una forma particular de ganar materialmente la vida. (...) Pero no hay cálculo ni protección para la educación fundamental de una sensibilidad espiritual que precisamos para vivir en común y dentro de nuestro tiempo”.

Desde su identidad fundacional, EQZE no se contempla a sí mismas como una escuela resignada a formar cuadros técnicos como si fuera un centro pasivamente subsidiario del mercado. Precisamente en este tiempo en el que todo lo que tiene que ver con el cine y el audiovisual está atravesando un tremendo proceso de cambio, este centro quiere ser un observatorio permanente para el pensamiento, la proyección y la materialización de realidades cinematográficas nuevas, en todos los campos del audiovisual, desde el profesional y laboral al estético y creativo.

Me gustaría concluir refiriéndome al que es ya desde hoy el principal valor de este centro: sus alumnos y alumnas. Jóvenes cineastas que forman parte de la primera promoción de EQZE, provenientes de Argentina, Andorra, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, México, Reino Unido, Tailandia, Serbia, Venezuela y del País Vasco.

La educación, incluso cuando, como es el caso, es especializada y profesional, no puede consistir en un simple reparto de competencias y habilidades. Cualquier proyecto honesto de naturaleza pedagógica debe asumir su gran responsabilidad a la hora de construir una sociedad más autocrítica y libre.

El profesor George Steiner ha descrito esta misión con palabras hermosas: “Despertar en otros seres humanos sueños que están más allá de los nuestros, inducir en otros el amor por lo que nosotros amamos; hacer de nuestro presente interior el futuro de ellos. Esta triple aventura no se parece a ninguna otra”. A través de la educación estético-fílmica, este centro también se sustenta en esta esperanza de transformación individual y social. De la casa, de esta casa, al barrio, del barrio a la ciudad, de la ciudad al país. A cada uno de los rincones del mundo de donde proceden los miembros de esta comunidad de cineastas que es EQZE.

Este es el compromiso que desde EQZE queremos establecer con todos nuestros alumnos, con todas nuestras alumnas, ahora ya habitantes de esta casa del cine, pero también con el territorio y la sociedad en donde nace y a la que pertenece.

 

Carlos Muguiro (Director de Elías Querejeta Zine Eskola)

 
Deja un comentario