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Yannick Bellon, la mirada de frente

01-10-2019 13:24

Yannick Bellon, la mirada de frente

Yannick Bellon (Biarritz, 1924-Paris, 2019) ha sido una cineasta extraordinaria con una trayectoria sorprendentemente dilatada: siete décadas dedicadas al cine. Su infancia y adolescencia están íntimamente ligadas al País Vasco. Hija de una de las más importantes fotógrafas francesas del siglo XX, Denise Bellon, y de un padre magistrado, Jacques Bellon, tanto ella como su hermana, Loleh Bellon (Baiona, 1925-Le Kremlin-Bicêtre, 1999), vivieron siempre en un entorno muy vinculado al mundo del arte y políticamente posicionado a la izquierda. Su tío, el cineasta Jacques Brunius, influyó en el despertar de la pasión cinéfila de las dos hermanas (Loleh fue actriz y dramaturga de prestigio). Su primer amor  fue Jean Rouch, cuando ninguno de los dos sospechaba aún que terminarían dedicándose al cine.

 

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A los 24 años se lanzó a rodar su primer cortometraje, Goémons (1948), que se llevará el Gran Premio de la Bienal de Venecia. Rodado en una isla bretona, tiene ciertos ecos de Las Hurdes de Buñuel, mostrando ya un desparpajo, una puntería y un estilo sorprendentes. Cuatro años más tarde se plantó en casa de la escritora Colette para rodar un mediometraje lleno de naturalidad y hondura.  Reflexionó asimismo sobre los horrores de la guerra en Varsovie quand même, tomó partido junto a Simone Signoret por los más débiles en Un matin comme les autres y firmó un cuento aparentemente infantil escrito por Claude Roy, Zaa, petit chameau blanc.  También quiso homenajear a su madre en 2001 junto al gran Chris Marker en Le souvenir d’un avenir. Tras años de trabajos como montadora y en televisión, su primer largometraje llegó en 1972, Quelque part quelqu’un, mirada poética a un Paris en plena mutación y homenaje emotivo, tras su suicidio, a su marido Henry Magnan. En 1974, se convierte en la única mujer nacida en el País Vasco en ganar la Concha de Plata con La femme de Jean, un  alegato sin subrayados a la libertad e independencia femenina. Si el año pasado Agnès Varda hizo las delicias de la cinefilia habitual de nuestra sala, este año Yannick Bellon debería ser un gran descubrimiento. Su cine está más vivo que nunca. Y nos mira de frente de octubre a diciembre.

Como sesión especial, Fomento de San Sebastián, el DIPC y la Filmoteca Vasca, han preparado una sesión con el pase de Apollo 11 (2019), la aclamada película de Todd Douglas.

 

Joxean Fernández
Director de Filmoteca Vasca

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