Foco: Ruben Östlund

Con presencia del director el 19 de noviembre

Ruben Ostlund

Continuando con la revisión de la filmografía de cineastas contemporáneos, este mes ponemos el foco sobre la obra del director sueco Ruben Östlund (1974, Styrsö). Casi nadie sabía quién era Ruben Östlund hasta que todos los cinéfilos empezamos a saber quién era Ruben Östlund. El “descubrimiento” sucedió hace relativamente poco, el año pasado, después del estreno de Turist (Fuerza Mayor, 2014) en el festival de Cannes (Premio del Jurado en la sección Un Certain Regard), después de su paso por el festival de Sevilla (Premio Guiraldillo de Oro y Mejor Guión), después de su candidatura perdida para estar en la lista de Mejor Película Extranjera de los Oscar. Fue entonces cuando los más festivaleros recordaron su película anterior, Play (2011), presentada en la Quincena de Realizadores de Cannes. Fue entonces cuando los más cinéfilos tiramos de archivo para saber qué había sucedido antes: cinco largometrajes en su trayectoria y un cortometraje ganador del Oso de Oro en Berlín, por ejemplo.

El cine sueco siempre había sido Bergman. El grande. Imaginemos una sombra alargada cubriendo todo el cine nórdico, desde Upsala hasta la isla de Farö, desde los años 40 hasta el año 2003 (Saraband). El cine sueco contemporáneo ha tenido después otros nombres en los grandes festivales: Roy Anderson, por ejemplo. Lukas Moodysson, por ejemplo. Pero también llegó a confundirse con todo aquello que sucedió en los noventa en el país vecino: Lars Von Trier y su irreverente Dogma 95 cabalgando sobre el hielo de Dinamarca e irrumpiendo en la escena internacional de festivales como “los salvadores del cine”.

Ruben Östlund era entonces un joven esquiador. Sí, esquiador. El país lo pone fácil, eso es cierto. Sus primeras películas eran trabajos de cine deportivo: pistas de nieve virgen, ralentizados con música, tomas en plano general de descensos de montaña, velocidad y riesgo... Antes de la llegada de las cámaras GoPro todo esto tiene su mérito. Tanto, que gracias a esos primeros trabajos amateur fue admitido en la escuela de cine de Göteborg, donde se graduó en dirección en el año 2001. Después sucedió lo que sucede casi siempre: nadie quería financiar sus trabajos, por lo que decidió montar junto con su compañero de escuela Erik Hemmendorf la productora Plattform, con la que ha producido todos sus trabajos.

El ciclo que ahora presentamos recoge todo esa producción post-etapa-esquiador, de sus cortometrajes de escuela (2000) hasta su último largometraje (2014).

Ahora Ruben Östlund es ya Ruben Östlund, ese gran director que disecciona con humor y gran precisión las miserias y contradicciones de la sociedad contemporánea. Hay siempre en sus trabajos algo de ese cine danés/nórdico donde todo está siempre a punto de romperse en mil pedazos; hay mucho de dedo en la herida; mucho psicología precisa. Y todo acompañado de una cámara exquisita, a Östlund le gusta filmar bien.

El ciclo que ahora presentamos nos va a permitir observar cómo empezó todo, cómo se va formando la mirada de un director, cómo sus primeros trabajos apuntaban ya sus rasgos de estilo de hoy en día. Cuatro ficciones, un documental y los cortos. Todo esto, incluida su presencia para la proyección de Play el 19 de noviembre, en colaboración con La Casa Encendida de Madrid.