15-05-2018 15:58

El día que salimos del aula

Entre los recuerdos más vívidos de nuestra época de estudiante estarán, probablemente, esos días en los que salimos del aula, ya se para ir a la huerta, de excursión al monte, a un museo o al teatro. No solo nos motivaba el hecho de perder clase; era dar un salto a la realidad, conocer la naturaleza, las artes o las experiencias de otros estudiantes.

El eje de la actual edición del encuentro Del aula al laboratorio ha consistido en salir del aula. Hemos puesto el foco en el hecho de salir de ese reducto de libertad cerrado que es el aula, no tanto en un sentido literal, sino de las prácticas que se salen de la cotidianeidad de quienes ejercen la docencia: trabajar mano a mano con otros profesores y profesoras, cambiar de prácticas y metodologías, poner en marcha proyectos transversales…

El encuentro, sobre todo, nos ha servido para crear red, para ser conscientes de que no estamos solos en nuestro encierro en el aula, que otras personas también sufren con los mismos límites y frustraciones y para darnos cuenta de existe un buen número de personas dispuestas a plantear cambios de formas de hacer y prácticas en el ámbito educativo.

Del aula al laboratorio

La jornada del viernes arrancó fuerte con la charla a cargo de Jurjo Torres. El Catedrático de Universidad de Didáctica y Organización Educativa de la Universidades da Coruña nos advirtió de la influencia política que tiene el curriculum previsto por la LOMCE, del modelo educativo sometido a parámetros económicos y también puso en entredicho la legitimidad que tiene una entidad como la OMCE a la hora de de evaluar la educación a través de los exámenes PISA. Nos llevó a reflexionar sobre los fundamentos originales de la educación, las bases sobre las que crecemos como personas, frente al utilitarismo que supone crear hombres y mujeres neoliberales.

A continuación vino el turno de Aida Sánchez de Serdio, quien fijó nuestra atención en el valor de la creatividad en el contexto actual. Defendió la creatividad transformadora frente a la creatividad hegemónica e imperativa. Nos hizo ver la creatividad y el arte como una práctica que cuestione la rueda del sistema.

Marta Malo y Margarita Padilla explicaron su experiencia en la enseñanza de tecnología en una escuela pública del madrileño barrio de El Pozo. Acusaron el elitismo con el que se introduce la tecnología en las escuelas: a modo de actividad extraescolar y utilizando materiales caros; las más de las veces, kits dirigidos que no explican el uso de la tecnología. Hablaron sobre el fetichismo de la tecnología y de la robótica, y del lenguaje de poder que deviene de ello.

Por último, Edurne Larraza nos explicó el programa JolasMATIKA. Cómo, alumnos y alumnas de la facultad de informática, enseñan a los de ESO y, estos a su vez, a los de primaria, siguiendo una metodología de aprendizaje en cascada. Todo ello sin utilizar ordenadores, mediante juegos y poniendo en práctica la sentencia de Séneca “docendo discimus”, es decir, “aprendemos enseñando”. También sugirió que el concepto anglófono STEAM se puede traducir a euskara como MATIZ (Matematika, Artea, Teknologia, Ingeniaritza eta Zientzia).

La sesión de la tarde la teníamos reservada para la dinámica conducida por Susanna Tesconi. Comenzamos construyendo un muro con los bloqueos que obstaculizan la salida del aula. Luego, cada cual escribió y compartió con el resto cuándo y cómo ha sido capaz de destruir esa pared alegórica. Así, salieron historias emocionantes y motivadoras, proezas de dentro y fuera del aula, sentimientos vividos en esos instantes, alegrías e ilusiones. El resultado fue enriquecedor, especialmente porque ahí fuimos conscientes de que no estamos en soledad quienes sentimos que es necesaria la transformación en la educación.

La mañana del sábado continuamos por la misma senda y diseñamos estrategias para superar los bloqueos que aparecieron durante la víspera: lo que está ligado a la realidad, lo que creará espacios libres, lo que pondrá a colaborar a las personas docentes, lo que se basará en el juego y lo que pondrá en relación directa al profesorado con la universidad y las instituciones.

Motivados por el ambiente y el entusiasmo, adquirimos compromisos de cara al futuro: formar un grupo cuyo objetivo será la creación de materiales curriculares educativos basados en los valores que habíamos ido viendo durante el encuentro, en las prácticas activas, en euskara, libre, flexible y accesible para quien lo desee.

Con este buen propósito y el deseo de que finalicéis bien el curso… ¡Nos vemos en septiembre!

 

Manex Izagirre
Técnico de Hirikilabs

 
Deja un comentario