Grupo de mujeres que trabajando juntas. Mañana Goodbye

Entre febrero de 2015 y noviembre de 2016 hemos trabajado junto a dos artistas, un grupo de antiguas trabajadoras de Tabakalera y un grupo de actrices en el proyecto Mañana Goodbye. Se trata de una serie de doce capítulos que indaga el cambio de modelo productivo por el cual la antigua fábrica de tabacos se convirtió en el actual Centro Internacional de Cultura Contemporánea. Al acecho, dos grandes interrogantes: ¿qué necesitamos del pasado cuando se trata de trabajo? y ¿cómo y desde dónde se puede hablar de memoria? El proyecto en su segunda fase ha sido acompañado por un programa público de actividades titulado Después de la salida de la fábrica.

Mañana Goodbye puede visitarse en la Bodega, donde se expone a modo de instalación audiovisual, añadiéndose un nuevo capítulo cada mes hasta finales de 2016. A partir de ese momento, el trabajo seguirá instalado en el mismo lugar y será activado a través de diferentes programas de mediación: Historia, memoria y trabajo y ¿Seguimos trabajando juntas?.

 

 

Antecedentes y contexto

 

Era difícil imaginar el rumbo que iba a tomar el proceso de mediación con el grupo de ex-trabajadoras de Tabacalera cuando comenzábamos a idearlo a finales de 2014. En aquel momento se trabajaba en sentar las bases del proyecto cultural en las oficinas de la torre de Atotxa, que a partir de septiembre de 2015 tendría su sede en la antigua fábrica de tabacos de Donostia. En conversaciones con Ane Rodríguez, Directora Cultural de Tabakalera desde 2012, supimos de la existencia de un pequeño espacio, hoy conocido como La Bodega, situado en la planta 0 del edificio. Aunque la reforma arquitectónica de la fábrica planteaba una remodelación bastante intensa de los espacios, este lugar mantendría la estructura del edificio original. Desde dirección se nos planteó la posibilidad de poner en marcha un trabajo de activación del lugar, y en su proceso tener en cuenta algunos ingredientes, entre los que estaba el retomar de alguna manera el proyecto Egiatik desarrollado en 2008 por el colectivo Okupgraf. En aquel año se llevaron a cabo una serie de entrevistas con ex-trabajadoras de la fábrica y otros agentes del barrio al que pertenece Tabakalera (Egia) y se hizo una exposición a partir de ciertos materiales extraídos de ese proceso.

Por un lado entonces, se trataba de retomar el contacto con las antiguas trabajadoras y de poner en marcha un proceso de mediación que planteara una intervención en el espacio teniendo en cuenta el material de Egiatik. Por otro, desde el área consideramos importante contar con la colaboración de algún agente externo que participara con nosotras en el proceso de trabajo y propusiera una mirada desde la práctica artística. Así es como invitamos a Marion Cruza y Pablo Marte, artistas que desarrollan su práctica con intereses comunes como la representación del trabajo o la construcción e interpretación de la historia.

Con ellos comenzamos una primera fase del proceso, que consistió en reconocer el terreno de intervención a través de la búsqueda de materiales de archivo y entrevistas con personas que de alguna manera tenían que ver con el pasado y presente de la fábrica, como Santiago Eraso (ex-director de Arteleku), Joxean Muñoz (ex-director de Tabakalera), Odón Elorza (ex-alcalde de Donostia), Mertxe Tranche (historiadora feminista), Amaya El Busto (arquitecta responsable del seguimiento de reforma del edificio), Iñigo Royo (miembro de Okupgraf) o Ane Rodríguez (actual directora cultural de Tabakalera). Al mismo tiempo se estableció el contacto con un grupo de antiguas trabajadoras de Tabacalera y se realizaron varias reuniones informales con ellas, que sirvieron para poner en común sentires, deseos y expectativas en relación a la nueva fábrica cultural y al proyecto. Cabe resaltar en este sentido que se trata éste de un grupo de excigarreras que mantiene su relación personal tras el cierre de la fábrica en 2003 de modo constante, reuniéndose periódicamente para comer o tomar café.

El grupo de trabajo

Durante la segunda fase se definieron una serie de parámetros y condiciones de trabajo, entre las que estaba por ejemplo el pensar sobre el tipo de colaboración que se establecería con el grupo de ex-cigarreras. Desde el área de mediación pensábamos que sería interesante empezar una relación con ellas que fuera sostenible de cara a futuro, en ese sentido y teniendo en cuenta los cómos de nuestro trabajo, era muy importante cuidar la parte más relacional del proyecto. También, era clave lanzar una reflexión acerca de cómo enfocar el proyecto, sin caer en la nostalgia o en la monumentalización de la memoria. Así, definimos tres líneas paralelas pero al mismo tiempo interconectadas entre sí: la cuestión de la memoria, el trabajo, y la configuración institucional de Tabakalera.ón>

La única forma de hablar de un pasado histórico del que nos llegaban distintas versiones era desde la acción, pensábamos. Éramos algo así como exploradores que reunían material muy fragmentario sobre su objeto de estudio, una antigua fábrica de tabacos reconvertida en centro de cultura, y desde ahí era imposible recomponer la totalidad de una supuesta historia objetiva. Ni siquiera era la intención, ya que desde un comienzo había una clara voluntad de no dar una visión única de lo que Tabakalera representaba para cada parte. Así que Marion y Pablo propusieron realizar un audiovisual que pudiera dar cuenta de esa fragmentación y de esa imposibilidad de ser eles a ningún 'relato verdadero'. Esta idea se reforzó más adelante cuando se tomó la decisión de presentar la propuesta de forma seriada, a través de capítulos que iban completando el relato.

A la fase de trabajo con el grupo de cigarreras se unió un nuevo grupo, de actrices en este caso, que funcionaron como conectoras entre la memoria viva de Tabakalera y la teatralización y escenificación de esa memoria. El proceso de definición de algunas escenas y de parte del hilo conductor se realizó en colaboración con este grupo mixto, buscando momentos clave como un espacio de taller que organizamos antes del rodaje. Este momento resultó fundamental para concretar temáticas y puntos de fuga que aparecen como constantes en Mañana Goodbye. Allí se trabajó a partir de inputs propuestos por los artistas, a los que el grupo respondía desde sus realidades, a veces de forma colectiva, otras de forma individual.

El resultado se expone en La Bodega y cada nuevo capítulo se proyecta en la sala mientras que los restantes se van acumulando en dos monitores situados frente a la proyección. El montaje final tiene mucho de palimpsesto, de espacio de escritura cruzada, superpuesta, donde algunos temas se aparecen con contundencia y otros se sugieren más levemente. Hay líneas argumentales que se insinúan en episodios preliminares y vuelven a aparecer más adelante en capítulos posteriores, algo que mantiene la serie viva mes a mes. Y siempre volvemos a la imagen que cierra cada capítulo, esa salida de la fábrica en la que ellas se dirigen hacia nosabemos dónde. Fue justamente esta imagen la que tomó como fuente de inspiración Miren Jaio, a quien invitamos a proponer un programa de actividades paralelas que interpelase a Mañana Goodbye. Se trataba de que alguien ofreciera una mirada externa al propio proceso, una mirada que nosotras difícilmente podíamos aportar en ese momento. En esta exposición se muestran, junto a las hojas de sala que acompañan y suman matices a cada capítulo, el programa de actividades que Miren diseñó.

Seguimos trabajando juntas

El proceso de trabajo iniciado con Mañana Goodbye ha funcionado como catalizador de una serie de componentes que pensamos claves dentro de las líneas de trabajo del área de mediación de Tabakalera. Si bien es cierto que no nos encontramos ante un proceso de práctica colaborativa, sí creemos que es un trabajo de mediación y de producción artística que sirve como sólida base a partir de la que continuar trabajando. Junto a Marion y Pablo hemos asentado una relación afectiva con un grupo de ex-trabajadoras del lugar en el que ahora trabajamos nosotras, y esta relación es el elemento fundamental desde el que enunciar nuestro trabajo futuro. Al mismo tiempo, es muy relevante pensar en que se trata de una de las primeras producciones artísticas impulsadas desde Tabakalera, y ésta ha sido puesta en marcha desde el área de mediación. Creemos que esto genera un desplazamiento interesante, en el sentido de reflexionar sobre los modos en que las estructuras institucionales pueden generar producción de conocimiento y práctica artística desde áreas tradicionalmente menos legitimadas. Además, en este caso la producción artística resultante es en sí misma un material interesantísimo desde el que generar programas de mediación.

Estas cuestiones nos llevan ahora a proponer un proceso en el que partir esta vez desde los deseos y propuestas de las propias cigarreras. Durante los próximos meses trabajaremos en dar continuidad a la relación desde una nueva perspectiva y sin desviarnos del marco que se ha establecido con Mañana Goodbye.

Equipo de mediación de Tabakalera

 

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Actividades

  • Año: 2015 > 2017